
5 de Septiembre 2026
Septiembre me recuerda a magenta y a rosa mexicano, tonos todavía cálidos que se irán haciendo violáceos con el frío azul que pronto llegará. Septiembre tiene esa alegría disimulada de los que no quieren ir al cole pero sí comenzar un nuevo curso y ver a los amigos. Se respira movimiento en la ciudad y el centro de Madrid vuelve a su efervescencia habitual. Septiembre tiene ese aire de año nuevo, con buenos propósitos y energías renovadas, después del descanso estival.
Para mí, hay tres momentos a lo largo del año que suponen un nuevo comienzo: el 1 de enero, que marca el año nuevo; el mes de septiembre, como un inicio estimulante de la nueva temporada y el mes de marzo, con el final del invierno y el inicio de la primavera, supone un inicio también: el comienzo del ciclo de la vida en la naturaleza. Esto es cierto y además, quiero recalcar una cosa: todos estos cambios e inicios de temporada nos vienen de afuera, suceden aunque no queramos; son la naturaleza, el ciclo de la vida o la sociedad quienes los marcan. Lo que sí depende de mí (y de ti) es vivir cada día con la misma ilusión, sin necesidad de que el calendario marque cómo debemos sentirnos y cuándo es el momento de ilusionarse. Septiembre me gusta y la misma ilusión de los inicios quiero tenerla en octubre y más allá. Todos los días son, o pueden ser, año nuevo en mi vida.




